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EXHIBICIÓN # 30: Daniel Benaim «MONUMENTO NACIONAL»

 

Desde los inicios de su práctica artística Daniel Benaim ha ensayado un lenguaje plástico vinculado a la reflexión crítica sobre el comportamiento de las ciudades, a partir de las inestables paradojas que revela el espacio público. Su propuesta reivindica la “postal” simbólica y el “souvenir” emblemático que interpretan el universo iconográfico de cada lugar que transita. La calle -territorio de interacción sociopolítica y cultural por excelencia-  es entonces el escenario susceptible para descubrir formas, signos y códigos compatibles o contradictorios que recontextualizan la inquietante pulsión urbana: una categoría de fotografía que sugiere la dimensión del “parque temático” y de tantas otras metáforas construidas mediante la representación fotográfica intervenida por el montaje digital y el collage de imágenes.      

Con la serie Monumento Nacional Benaím retoma su interés en la fotografía directa, deslastrada de todo proceso de postproducción. En este nuevo desarrollo, la documentación y el registro del “patrimonio de bienes culturales”  de una ciudad como Caracas no requiere de construcciones ni artificios figurados, pues a nuestra realidad subyacen, ciertamente, los fundamentos de entidades alegóricas que derivan en una mitología urbana; un argumento que sitúa nuestra percepción en esa frontera incierta que se orienta entre la realidad y la ficción cultivada en la esfera del dominio público. De esta manera, su planteamiento se aleja de la retórica cívica para dar cabida al desplazamiento tropológico, -giros del pensamiento-  donde el lenguaje configurado y el sentido metafórico, irónico  o metonímico  de la imagen trazan nuevas posibilidades de lectura al espectador. De allí que la expresión popular rebautiza estos monumentos en osadas alegorías y resonancias que sugieren figuras gráficas;  de modo que “el consolador”, o “el misil norcoreano”; “la pirámide rosada de Barreto” o las pirámides mágicas; y, “la rampa de patinaje de Farruco” prevalecen como analogías para identificar algunos de estos monolitos.  

En este específico repertorio de exploraciones visuales, el registro “imparcial” de la superficie del tejido urbano caraqueño, se aleja de  sofisticadas entelequias formales, fetichizando su discurso de identidad. El documento directo del contexto cívico forja sus propios argumentos y, -porque no existe tal objetividad-,  el icono representado, ciertamente, expone mucho más de lo que la imagen pueda contener.    

[…]

Monumento Nacional incorpora una breve e inconclusa indagación de datos, apuntes y anotaciones descriptivas, recopiladas a partir de  información extraída de los enlaces digitales disponibles en la web, así como de  sorprendentes fantasías nacidas de la especulación mítica y popular.      

La exhibición se complementa con una instalación que reproduce en impresión tridimensional los nueve monumentos registrados fotográficamente por Benaim. Cada uno de ellos remite a la noción soberana de un “amuleto del poder”. Estos modelos, desprovistos de color y textura, no obstante estar vaciados de contenido aparente,  interpretan el origen de una idea contraria al monumento público,  transfigurándose en objeto de culto -talismanes y fetiches- que operan en una relación estética del hombre con los objetos culturales que le rodean democratizando, no obstante, su uso. Asi, la imagen fotográfica deviene en la “postal” distintiva y simbólica que representa a la metrópoli; y, el objeto trasciende en “souvenir” que comunica un mensaje, transmutado en el sentido de la “commodity culture” suscrita por una identidad nacional. 

Fragmentos del texto de Ruth Auerbach para la exhibición.

 

Curaduría de GBG ARTS y Textos de Ruth Auerbach

 

 

 Fuente: Ricardo Báez
 
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