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Performatividad Social: un taller, un libro

 

Los días 08, 09 y 10 de julio del 2019 se desarrolló el Taller de Performatividad Social en el G17 del Centro de Arte Los Galpones, bajo la organización de Portaespacios: Taller de Proyectos. Durante la jornada de 5 horas diarias, los participantes exploraron prácticas de tortura blanda, ejercicios meditativos y reconfiguraciones de performances de otros artistas, todo esto dentro del contexto de la búsqueda del reconocimiento del propio cuerpo. Entre ellos, caminar con los ojos vendados, escuchar y palpar sus latidos, llevar el cuerpo al extremo y agotarlo en una posición constante, fueron algunos de los ejercicios realizados. Estas acciones concebidas bajo el marco teórico que incluye lecturas como los Manifiesto del Dadá, El Camp y textos de Nietzche.

 

 

La creación del taller de performatividad Social se basó en prácticas propias de su creador: Raúl Rodríguez, director de Portaespacios, quien compartió los ejercicios que comprenden su proceso creativo. La naturaleza de estas acciones emanó de la práctica de otros artistas, de prácticas de su infancia, o de conocimientos y conceptos más recientes de su imaginario. A su vez, se pudo apreciar la herencia dadaísta, así como la reinterpretación de acciones o prácticas pedagógicas presentes en las obras de Esther Ferrer y Marina Abramovic, que el artista reconfiguró apropiándose del elemento esencial de ellas: la exploración del cuerpo.

La motivación de Rodríguez en realizar este tipo de experiencias performáticas fue compartir y trasladar los conocimientos sobre cuerpo y práctica acumulados en su trabajo. «La necesidad surge como una fractura en mi pensamiento, las obras me generan una ansiedad y necesidad de expansión del conocimiento al otro, de que el otro reconozca, deconstruya y emancipe su cuerpo», añade el director de Portaespacios. Ciertamente, aunque en su propuesta está presente la emancipación como un hecho individual, ésta se hace necesaria para que ocurra el reconocimiento en el otro, en sus similitudes y diferencias.

A su vez, la organización parte del enunciado de Judith Butler sobre la performatividad del género y los conceptos como constructo social, hasta reformarlo y hacerlo práctico, para darle nombre al taller: Performatividad Social / experiencia performática , siendo el interés principal el cuestionamiento de las prácticas normalizadas y el replanteamiento desde el cuerpo.

 


 

A pesar de tener una estructura con base en la teoría, metodología y práctica, fue la experiencia la que prevaleció como fundamento del taller. A través de charlas que permitieron un acercamiento sensible entre los participantes se pudo conocer las incógnitas y sentimientos más profundos de éstos, para -a partir de allí- generar un concepto que se tradujo en una práctica performática colectiva. Si bien cada participante ejecutó una acción individual, ésta se conectaba de la energía de la otra y a su vez accionaba la siguiente, quienes activaron las acciones fueron los participantes externos, así pudiendo ejecutar una performance abierta a reconfiguraciones.

 

Por su parte, la realización del archivo historiográfico se hace imperativo en acciones de este tipo, no solo como registro del trabajo en sí, sino como documento reflexivo de los planteamientos gestados en el taller. En esta oportunidad se contó los testimonios conclusivos de los participantes, así como también con la documentación fotográfica de María Castellet, y un texto a modo de prólogo escrito por Manuel Vásquez-Ortega, donde se exponen preguntas acerca del comportamiento en sociedad, todo sintetizado en el catálogo de performatividad social, disponible aquí para quien desee consultar.

 

Puedes tener acceso al libro haciendo click en la imagen

Agradecemos a Portaespacios: Taller de Proyectos y Raúl Rodríguez.

A María Castellet por las imágenes.

 

 

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