En diciembre de 2025 visité el taller del artista venezolano radicado en Bogotá, Colombia. El espacio se encuentra en el edificio Telecom, una infraestructura que perteneció al Estado y que hoy sostiene y resguarda la producción de un grupo de artistas que se autogestionan. Desde allí, Federico me habló sobre la evolución de su obra a lo largo de los años y sobre los intereses que han orientado su proceso de producción y conceptualización. También conversamos sobre sus apreciaciones del circuito artístico en Colombia, así como sobre las oportunidades y desafíos que han aportado valor a su trayectoria.
La obra de Ovalles-Ar explora la arquitectura, la geometría y el constructivismo desde la inmediatez y la precariedad que atraviesan la realidad latinoamericana. Sus geometrías, alejadas de la exactitud, buscan una experiencia sensorial más que intelectual. Trabaja con materiales reciclados —sacos de fique, restos de madera— y experimenta con pigmentos y cementos transformados en materia pictórica, conectando su práctica con la vida urbana y sus tensiones. En algunas piezas tridimensionales combina estos elementos para otorgar rigidez a materiales maleables, reflejando una sensibilidad profundamente ligada a lo precario.
Formado en dibujo, pintura y escultura en el antiguo IUESAPAR, residió en Londres entre 1996 y 2001. Ha expuesto en espacios como UCLA New Wight Gallery (Los Ángeles), el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, el Museo de Arte del Tolima y la Galería Elvira Moreno. Participó en ferias como ArteBA, PINTA y Art Toronto. En 2012 inició el proyecto Historiografía Marginal del Arte Venezolano y en 2014 obtuvo el premio a la mejor propuesta en ParC, Lima, que derivó en una residencia en Casa Deux Soleils (Colombia).


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