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Valerie Brathwaite: telúrica refinada

Por Laura Soler

 

“¡Llegas justo a tiempo, ya estaba loca por tomarme un café o un té!”, exclama Valerie Brathwaite. La escultora nacida en Trinidad, figura en la escena artística venezolana desde los años setenta y este saludo apunta hacia el posible origen de su carisma: la destreza que poseen ciertas personas para hacer entender que los amigos jamás llegan demasiado temprano ni demasiado tarde.

Brathwaite se establece en Venezuela en 1969, luego de estudiar en Hornsey College of Arts and Crafts (Londres) y la École des Beaux-Arts (París) y de pasar por los talleres de Ossip Zadkine y Hubert Dalwood.

Relata que en Londres escandalizaba a su profesor, el escultor Bernard Meadows, al colorear sus volúmenes. “¡You will not get a diploma from this college!”, le increpaba el británico. Divertida, Brathwaite recuerda una madrugada cuando volvía de bailar y encontró a aquel mismo profesor saliendo de la ducha. “¡Buenos días, profesor!”, le saludó. 

La artista también ríe refiriendo una carta de este período, donde su madre le reclama: “se tomó siete años hacer de tu hermano un tronco de médico. Se tomó siete años hacer de ti…” y coloca en rojo un signo de interrogación. Para entonces, el destino profesional de sus hermanos, uno graduado en Business y otro en Medicina, se encuentra más que claro. Por su parte, ella muy pronto comprende que en su Trinidad natal no medraría una escultora.

Imagen de Laura Soler

 

En 1968, Brathwaite visita Caracas y el desarrollo urbano, con su consecuente proliferación de espacios públicos y ajetreada vida cultural, le señalan las posibilidades de aquella ciudad. En esa ocasión, Brathwaite asiste al taller de Gego y, con su ayuda, consigue apartamento al año siguiente.

Para 1973, Lourdes Blanco organiza en la Sala Mendoza una nueva edición de la muestra “Once tipos”, célebre por exponer la diversidad de lenguajes que trabajaban los jóvenes artistas entonces. Allí encontramos a Brathwaite, en aquel tiempo una advenediza. La sensualidad de sus volúmenes abstractos los distingue frente a la racionalidad propia de la geometría y el cinetismo en boga.

Sobre esta etapa, el crítico de arte y curador Roberto Guevara reseña que “abandonando los recursos de la escultura convencional y erguida, la joven artista ha preferido seguir indagando en sus formas libres, como crecimientos espontáneos de lo que mana y se expande en la naturaleza”. Brathwaite ha trabajado con cerámica, bronce, cemento, madera, yeso, serigrafía y, recientemente, textiles. En todos los formatos, grandes o pequeños, planos o tridimensionales, sus formas adoptan la misma cualidad telúrica, expansiva, femenina.

Mientras indago el origen de su estilo, la artista se demuestra reticente a discutir su trabajo. Ya en una entrevista de 1972, asevera: “No pretendo tener ninguna filosofía directa para explicar mis dibujos y esculturas, ni yo estoy comprometida con ningún movimiento de arte en particular. Pero hay reminiscencias orgánicas y sensuales en mis obras, las cuales imagino que se originan debido a mi fascinación por la belleza avasallante de montañas, rocas, piedras, plantas exóticas, pechos y piernas de mujeres, torsos masculinos, puestas de sol y los cuerpos maravillosos de los animales”.  

Su exuberante imaginario se materializa en sus esculturas y su proceso creativo parece tan cónsono a su persona que, ahora entiendo, la explicación de su trabajo debe causar tanta gracia como la explicación de un chiste.

Este entendimiento intuitivo y gusto íntimo por los matices se traslada hacia el sonido y el sabor: “Hay tres cosas en mi vida”, explica. “Lo primero es el arte, principalmente la forma, la escultura. La segunda, o igualmente, la música. Y la tercera, cocinar y tener gente en mi mesa”.

Unas palabras del poeta norteamericano W. H. Auden, seleccionadas por Brathwaite, acompañan sus dibujos dentro de la galería del Inciba en 1972 y parecieran resumir el talante de esta epicúrea: “In the prison of his days/ teach the free man how to praise”.

 

Laura Soler

@laurasolerh

 

Marzo, 2018

 

Valerie Brathwaite presenta su exposición “Funny Thing” inaugurada el pasado mes de febrero en la galería Abra en el Centro de Arte Los Galpones.

 

 

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