Por Ileana Ramírez
Sobre la instalación Jäh verhalltes Gelächter. Cadrage cinématographique tiré de Los Pasos Perdidos d’Alejo Carpentier por Axel Töpfer y Jo Preußler en la exposición Unbound Realms (2025) FABRIKculture, Hégenheim, Francia.
“No es ni la espina de acacia, ni el borde del abismo”¹
La novela Los pasos perdidos de Alejo Carpentier narra la huida del mundo civilizado hacia la selva venezolana, un territorio fascinante e implacable. Como explorador de ese espacio límite, su narrador prefiere la belleza inquietante, la libertad nómada y la inmensidad de la selva a las “crueldades premeditadas de los sistemas en las sociedades” y las “amenazas siempre renovadas del mundo”. Pero la novela no solo describe un viaje: despliega un territorio donde coexisten sonidos, rumores, imágenes técnicas, mitologías y restos arqueológicos. Se abre como un archivo intermedial donde sombras en movimiento, slogans publicitarios, cantos populares, sinfonías, petroglifos, ilustraciones científicas, mitos mayas y periódicos conviven para narrar la historia de los medios.
Este tejido heterogéneo confronta al lector con un “mundo de mentiras, trampas y falsas apariencias”, un paisaje donde la civilización misma se vuelve un delirio febril que produce imágenes alucinadas. La novela opera como un umbral: un espacio donde los lenguajes se contaminan y donde la realidad maravillosa emerge de la fricción entre lo visible, la escucha y lo imaginado.
En una conversación que tuve alguna vez con un amigo sobre procesos fotográficos en el cuarto oscuro, surgió la noción de la imagen latente: esa imagen invisible que ya existe en el material fotosensible, pero que solo se revela mediante el proceso químico. Esta idea resuena profundamente con las imágenes dispuestas en el suelo de Unbound Realms. En ese umbral, en ese espacio liminal donde algo aún no se ha manifestado, pero insiste— se sitúa la obra de Axel Töpfer y Jo Preußler. La disposición de las palabras se convierte en una forma de dar cuerpo a lo que todavía no ha sucedido, como si lenguaje y materia compartieran un mismo pulso.
En Abruptly Faded Laughter. Cadrage cinématographique — inspirado en Los pasos perdidos, los artistas operan entre los pasajes de Carpentier no mediante una adaptación narrativa, sino a través de un gesto de síntesis . La obra es un filme mudo compuesto únicamente de intertítulos. Su materialidad se sostiene en “alfileres-objeto”: letras fijadas como mariposas amazónicas, visibles solo en su vuelo detenido. Como señalan los artistas, no hay imágenes: solo el eco del lenguaje.
Los intertítulos funcionan como puntos de anclaje, cortes que detacan situaciones significativas dentro del texto. Al reducir la exuberancia sensorial de la novela a tres fragmentos silenciosos, Töpfer y Preußler desplazan la atención hacia el acto mismo de encuadrar.
Encuadre en una mind movie
En el cine, el encuadre (cadrage) no es solo el límite físico de la imagen: es la operación que decide qué entra y qué queda fuera, qué se vuelve visible y qué permanece en la penumbra. Es un acto de selección, de recorte, de orientación del sentido. Cada encuadre organiza la mirada y, por lo tanto, organiza el mundo.
En Abruptly Faded Laughter, Töpfer y Preußler trabajan precisamente con esta noción fílmica del encuadre, pero llevada a su mínima expresión: un encuadre sin imagen, compuesto únicamente por palabras. Cada intertítulo funciona como un plano sin visualidad, un fragmento que delimita un campo de percepción sin llenarlo. El encuadre, aquí, no muestra: invoca.
Al no haber imagen, el encuadre se vuelve aún más potente. La frase actúa como un borde que señala un espacio vacío que el espectador debe completar. Es un plano que no está filmado, pero que exige ser imaginado. La mind movie nace precisamente de esa tensión: el encuadre delimita, pero no resuelve; orienta, pero no fija; abre, pero no conduce.
Este gesto fílmico obliga al espectador a desplazarse —literal y mentalmente— para construir la escena. El encuadre no está en una pantalla, sino en el suelo, y su lectura requiere movimiento, inclinación, proximidad. El cuerpo entra en la lógica del montaje. La mirada se vuelve móvil. La película ocurre en el intervalo entre palabra y desplazamiento.
En este sentido, los encuadres (intertítulos) de la instalación funcionan como planos latentes: fragmentos que contienen la promesa de una imagen que aún no ha emergido. Son cortes que no interrumpen, sino que preparan. Son planos que no muestran, pero que activan. Son, en última instancia, la estructura mínima del cine llevada a su estado más elemental: un borde que convoca una visión.
Inminencia en lo material
La materialidad es decisiva. Las letras fijadas al suelo no emergen de una narrativa lineal, sino como impulsos, temblores, pequeñas detonaciones que no buscan explicar, sino abrir. Los alfileres generan una distancia que impide tocar las palabras, pero intensifica la mirada. Se alzan sobre cada signo como batallones que protegen lo más sensible. No son una amenaza: pueden unirse para levantar el vuelo o el manto que los cubre. La obra se sitúa en el instante previo al revelado, cuando la imagen latente ya está allí, pero aún no ha emergido. El espectador se encuentra frente a un archivo de lo que podría ser, no de lo que ya es.
Este estado intermedio dialoga con el Popol Vuh, donde animales y objetos poseen agencia narrativa. No son alegorías: actúan. Ánforas, fuego, perros que huyen no adornan una historia: la impulsan. Esta autonomía de lo inanimado desestabiliza las jerarquías humanas y desplaza la mirada hacia un mundo donde las cosas, por sí mismas, poseen poder. En la instalación, las palabras fijadas por alfileres no son meros signos: actúan. Se comportan como entidades con peso, presencia y voluntad.
Latencia y aparición
Las obras de Axel y Jo habitan este terreno de latencia. Como en el cine mudo, conjuran atmósferas suspendidas donde mariposas rojas prolongan la noche y el amanecer se convierte en un juego incierto entre luz y amenaza. El tiempo no pertenece a la cronología histórica, sino a un chronos expandido: ese momento denso donde lo que está por suceder ya sostiene un impulso. Una risa sofocada, un silbido que recorre las tuberías, ecos que anuncian la llegada de otra escala de seres: no describen un mundo acabado, lo convocan. No es narrativa: es aparición.
En este proceso, la narrativa —si es que existe— se vuelve sinuosa, fragmentada, plegable. Como las espinas de Giuseppe Penone que se extienden por un paisaje, estas imágenes parecen prepararse para la migración, para poner en marcha otra historia. Aquí, la creación no se presenta como evidencia, sino como un acto en tránsito, un espacio donde se intuye más de lo que se dice. Es en esa tensión entre lo latente y lo manifiesto donde la obra acontece.
Axel Töpfer (1977) Vive y trabaja en Ulthar. Estudió Fotografía Artística y Arte de los Medios en Leipzig, y Tipografía como Meisterschüler. Estudió Escultura Textual y Cine/TV en Viena. Miembro del colectivo Zeit Genossen y de redes como Videoklub y Songs for a Pigeon. Director de Saotharlann Infheictheachta Hy Brasil y Feuer Folgt Flut; Embajador Europeo de la Inagawa Mukojiki Society; miembro de la junta de Visarte Región Basilea; y vicepresidente de la Association de la Colonne Sans Fin en Chocolat, même.
Jo Preußler (1977) Vive y trabaja en Berlín. Estudió Literatura Alemana Moderna y Estudios Culturales; cofundó Graffitimuseum (2001). Miembro del colectivo artístico Zeit Genossen y de la red Videoklub. Entre sus proyectos se encuentran la ciencia ficción graffiti Moebius 17 (2005) y el trabajo editorial con Menetekel / Possible Books: Poems CALYBA (con Stefan Wartenberg), The Death of Graffiti, Enemy Kids de Bus126 y guiones anónimos para Schauspiel Hannover. Ha contribuido a Hamburger Menetekel – Futurological Congress y Future Music en el Deutsches Schauspielhaus Hamburg.
Unbound Realms, una exposición transdisciplinaria curada por Ileana Ramírez Romero, se presentó en FABRIKculture en la ciudad de Hégenheim, Francia, del 27 de septiembre al 2 de noviembre de 2025. Concebida como una constelación porosa más que como una narrativa lineal, la muestra reúne a artistas cuyas prácticas atraviesan fronteras geográficas, lingüísticas y simbólicas, proponiendo nuevas formas de imaginar la relación entre cuerpo, territorio y memoria.
En Unbound Realms, las obras se despliegan como umbrales: espacios donde lo visible se entrelaza con lo latente, donde la materialidad adquiere agencia y donde los gestos artísticos se convierten en actos de traducción, resistencia y cuidado. A través de fragmentos cinematográficos, inscripciones poéticas, intervenciones táctiles y dispositivos instalativos, la exposición invita al público a habitar un territorio en transformación, donde las imágenes y los relatos no se cierran, sino que se abren a múltiples interpretaciones.
La muestra destaca perspectivas diaspóricas y transregionales, dialogando con tradiciones literarias latinoamericanas, imaginarios migratorios y estéticas del desplazamiento. Más que presentar un tema unificado, Unbound Realms propone un espacio de encuentro: un lugar donde el espectador se convierte en testigo de aquello que aún está emergiendo, y donde la creación se entiende como un proceso relacional y de revelación.
La exposición cuenta con la participación de:
Axel Töpfer & Jo Preußler Daniela Brugger Javier Grajales Joana Amora Juan José Olavarría Katherine Newton Luisanna González Quattrini Raily Yance Raphael Reichert Rubén Bañuelos Suwon Lee Parque Industrial
El proyecto fue desarrollado en estrecha colaboración con los artistas participantes, consolidando un espacio donde convergen prácticas experimentales, poéticas críticas y nuevas formas de imaginar comunidad.
