¿Dónde ocurre la escucha? Repensando la práctica curatorial y las estructuras culturales independientes

Por Ileana Ramírez

«La práctica curatorial hoy depende menos de la continuidad institucional que de nuestra capacidad para crear modelos culturales flexibles con el poder de sostener el diálogo incluso bajo las condiciones más inciertas».

¿Dónde tiene lugar la escucha en el arte contemporáneo hoy?

Durante gran parte del siglo XX, los museos fueron ampliamente entendidos como los sitios principales donde las narrativas artísticas eran producidas, interpretadas y legitimadas. Hoy la situación es más dispersa. En muchas regiones, artistas y curadores crean espacios de diálogo que operan junto a, o fuera de, los marcos institucionales tradicionales. Este cambio lo he observado en los últimos 20 años con claridad en Venezuela.

Esta pregunta se volvió particularmente relevante durante la conversación que moderé para CIMAM Connects [1] sobre Representación, Autoridad, y Traducción. La discusión se centró en cómo las narrativas son negociadas hoy, especialmente en contextos donde las instituciones ya no ocupan una posición estable o exclusiva en la configuración de la cultura.

Mi propia perspectiva proviene de más de dieciséis años dirigiendo Tráfico Visual [2], una plataforma digital que fundé en 2009. El proyecto comenzó como una respuesta a la falta de documentación del arte contemporáneo en Venezuela. Con el tiempo, se desarrolló en un archivo y plataforma de publicación que conecta una constelación de investigadores, artistas, y escritores a través de América Latina y más allá. Trabajar desde esta posición independiente ha dejado claro un punto: el discurso crítico no depende exclusivamente de las estructuras institucionales. Puede surgir de comunidades que responden a las condiciones que las rodean.

Vista del sitio web de Tráfico Visual. traficovisual.com.

Venezuela: la práctica curatorial como un territorio relacional

En Venezuela, una prolongada inestabilidad política y económica ha debilitado muchas instituciones culturales. Sin embargo, la actividad artística ha persistido a través de estructuras más pequeñas y más flexibles. El diálogo ha sido sostenido a través de galerías, alianzas temporales, espacios no convencionales, estudios de artistas, micro-espacios, y plataformas y redes digitales.

Iniciativas como Centro de Arte Los Galpones, Parque Cultural Hacienda La Trinidad, Abra Gallery, TAGA, Centro Cultural UCAB, Cabinet Gallery, El Raise, Anexo Vivo, Platabanda, GBG ARTS, Beatriz Gil Galería, Carmen Araujo Arte, Anexo La Casa de Todos, Ciudad Laboratorio, Banco del Libro, Sala Mendoza, Sala TAC, Espacio Proyecto Libertad, Cerquone Gallery, Centro Cultural UCAB, LA ESCUELA_, entre otras, han jugado impulsado una actividad cultural de autogestión e independiente abriendo la posibilidad de nuevos intercambios.

Mural Eyekewe despierta a Ishi. Artista: Sheroanawe Hakihiiwe. Centro de Arte Los Galpones, Caracas. 2026. Foto cortesía de Galería ABRA / María Teresa Hamon.

Vista de la exposición Bloque Caracas. Artista: José Ruiz. Centro de Arte Los Galpones, Caracas. 2025. Foto: Ileana Ramírez.
Vista de la exposición social Nueva pintura. Artista: Luis Arroyo. Carmen Araujo Arte, Caracas. 2025-26. Foto cortesía de la galería.

Estos espacios funcionan de manera diferente de los museos tradicionales. El trabajo curatorial a menudo implica investigación exhaustiva que se extiende más allá de la exposición para abarcar una programación enfocada en educación, talleres, publicación, archivo, y la posibilidad de conversaciones entre comunidades que en ocasiones no están accesibles. Esto representa una manera innovadora, aunque a menudo no convencional, de fomentar un conocimiento; a pesar de la fragmentación y las rupturas históricas, estamos descubriendo que no hay “estructuras sagradas” para contar una historia o ser escuchado. Lo importancia reside en esfuerzos lentos y a aunque menudo accidentales, pero sostenidos en el tiempo. Las exposiciones todavía rep[resentan gestos importantes dentro del proceso, aunque ya no constituyen los únicos espacios donde se produce conocimiento o se produce una exeriencia con sentido y valor. A través de Tráfico Visual, he buscado conectar estas iniciativas y documentar su trabajo, haciendo visible un campo que a menudo se describe únicamente en términos de crisis, pero que también ha generado nuevas formas de práctica curatorial y reflexión.

Vista exterior del Parque Cultural Hacienda La Trinidad, Caracas. Foto: Iñaki Izaguirre.
Sesión de taller. Anexo Vivo, Caracas. 2025. Foto: Yoel Villarroel.

Sostener la narrativa: superando el Gran Camuflaje [7]

Un asunto central planteado durante las conversaciones de CIMAM se refería a la relación entre representación y apropiación. ¿Quién cuenta ciertas historias, y bajo qué condiciones? ¿Cuándo la representación se convierte en una forma de extracción?

Estas preguntas son particularmente relevantes en el Caribe. La región ha sido a menudo interpretada a través de perspectivas externas que reducen su complejidad a un paisaje pintoresco mientras pasan por alto las condiciones históricas y sociales que la constituyen. En su ensayo de 1945 El Gran Camuflaje, la escritora martiniquesa Suzanne Césaire examina esta dinámica directamente. Césaire critica lo que ella llama el mito “doudouista” del Caribe, una imagen colonial que reduce la región a un paraíso exótico para consumo externo. Esta representación idílica funciona como una forma de camuflaje, ocultando historias de violencia colonial y desigualdad que dan forma a la región.

Riprosipe thamou hithithiwe (Libros de conocimiento). Artista: Sheroanawe Hakihiiwe. Galería ABRA, Caracas. Foto cortesía de Galería ABRA / Josselin Chalbaud.

En mi investigación, he visto cómo los artistas contemporáneos abordan estas narrativas heredadas directamente. En lugar de depender de validación externa, crean sus propios contextos para producción y discusión. En este entorno, la práctica curatorial se desplaza lejos de la “autoridad de interpretación” y más bien hacia un escenario de diálogos y reciprocidad.

Traducción como responsabilidad y el sitio de la escucha

La traducción, en este contexto, se convierte en un ejercicio de ética que se dejan ver en proyectos tales como la exposición como en Unbound Realms: Traversing Worlds, Breaking Borders [4], que curé en FABRIKculture en Hégenheim, Francia en 2025.

Este proyecto fue desarrollado en colaboración con artistas y comunidades con el fin de presentar un sistema vivo de conocimiento sin separarlos del contexto que lo sostiene. Esta exposición se convierte en un espacio donde diferentes formas de conocimiento pueden dialogar sin ser reducidas a una sola narrativa. En este proceso, el trabajo curatorial se desplaza de la interpretación hacia un ejercicio responsable y comprometido.

Vista de la exposición «Reinos sin límites: Atravesando mundos, rompiendo fronteras». FABRIKculture, Hégenheim, Francia. 2025. Fotografía: Ileana Ramírez.

La escritora Cristina Rivera Garza [5] describe la creación como un proceso de desapropiación: escribir con y a través de otros. Esta idea se ha convertido en una referencia importante en mi propio trabajo al pensar sobre las demandas éticas de la práctica curatorial. Como Mieke Bal [8] señala, el acto de mostrar es también un acto de contar. La práctica curatorial ética no debe “hablar por” el otro; en cambio, debe crear condiciones para un encuentro “coetáneo”, donde múltiples voces puedan estar presentes y ser escuchadas en sus propios términos.

Si el discurso artístico circula hoy a través de redes de colaboración, el “lugar de la escucha” ya no puede quedar restringido a una sola institución. Surge, más bien, en los diversos espacios donde tiene lugar el diálogo artístico. El desafío para el campo museístico contemporáneo —como se explora en plataformas como post del MoMA [6]— consiste en reconocer estas infraestructuras dispersas en las que el pensamiento artístico ya circula

La experiencia venezolana ofrece una mirada valiosa. Nos muestra que la vitalidad del arte no depende de la estabilidad institucional, sino del coraje y el esfuerzo de las comunidades para inventar nuevas formas de encuentro e intercambio.

Notas a pie de página

  1. Comité Internacional de Museos y Colecciones de Arte Moderno (CIMAM). CIMAM Connects: Conversaciones sobre las prácticas de los museos de arte contemporáneo. cimam.org
  2. Tráfico Visual. Plataforma digital independiente que documenta y difunde debates sobre arte contemporáneo en Venezuela y Latinoamérica. traficovisual.com
  3. Unbound Realms: Atravesando mundos, rompiendo fronteras. Exposición en FABRIKculture, Hégenheim, Francia, 2025. Curada por Ileana Ramírez.
  4. Cristina Rivera Garza. Los muertos indóciles: necroescrituras y desapropiación. Ciudad de México: Tusquets Editores, 2013.
  5. Museo de Arte Moderno de Nueva York. Post: Notas sobre arte moderno y contemporáneo en todo el mundo. post.moma.org
  6. Suzanne Césaire. «El Gran Camuflaje». Publicado originalmente en Tropiques n.º 13-14, 1945.
  7. Mieke Bal. Mirando hacia adentro: El arte de observar. Ámsterdam: G+B Arts International, 2001.

*Este artículo fue publicado originalmente en la página web de CIMAM tras moderar la primera sesión CONNECT de 2026. Ileana Ramírez es becaria del CIMAM Travel Grant 2025, otorgado por la Colección Patricia Phelps de Cisneros (CPPC)


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