Una muestra colectiva que reúne el trabajo de 10 artistas venezolanos e internacionales alrededor de lo intangible, el tiempo y la materia inaugura el domingo 25 de octubre de 11am a 4pm en el Secadero #2 de la Hacienda La Trinidad Parque Cultural.
¿Qué permanece de una acción cuando termina? ¿Cómo se transforma una palabra al intentar darle forma, qué rastros del cuerpo, del tiempo y de la memoria sobreviven en una imagen o en un objeto? Estas preguntas atraviesan »lo que permanece«, una exposición colectiva que reúne las obras de los artistas venezolanos Luis Arroyo, Camilo Barboza-Soto, Dávila-Portillo, Nan González, Alexandra Kuhn, Pedro Terán y Ani Villanueva junto a la mexicana Ana Sofía Esteva, el argentino Dani Romano y la ecuatoriana Pamela Suasti.
A través de distintas generaciones, procedencias y lenguajes artísticos, la muestra propone un recorrido por las múltiples formas en que el arte hace presente aquello que, por su naturaleza, parece destinado a desaparecer: el aliento, el gesto, el movimiento, la experiencia del cuerpo, los recuerdos y las relaciones que establecemos con los demás y con nuestro entorno. Pintura, fotografía, video, performance, vidrio y prácticas textiles son los lenguajes a través de los cuales los artistas registran, transforman y proponen nuevas formas de presencia. En esta exposición, la materia no es únicamente un soporte para la representación, es también un lugar donde se inscribe la experiencia. Una fotografía conserva la duración de un instante; el video permite volver sobre una acción; el tejido acumula gestos y repeticiones; la palabra se convierte en una presencia física. Cada obra explora, desde su propio lenguaje, las posibilidades de hacer visible aquello que no siempre puede ser nombrado, medido o conservado.
La relación entre imagen, cuerpo y temporalidad atraviesa varias de las obras. En »Proceso de un pensamiento«, Nan González explora la identidad y la percepción a través de la fotografía y el video, mientras que »Performance para Mantegna« de Pedro Terán, pone en diálogo el cuerpo del artista, la representación histórica y el registro fotográfico de una acción. En »Aire de palabras«, Ana Sofía Esteva aborda la materialidad de la voz y el aliento. A partir de la lectura de un fragmento poético bajo el agua, la artista explora la posibilidad de dar forma a las palabras, haciendo tangible algo tan fugaz como el aire que acompaña al habla.
Otras obras abordan la memoria desde los materiales y su relación con el entorno. »Medusa«, de Camilo Barboza-Soto, articula imagen, objeto y territorio para indagar en la manera en que los vestigios del pasado adquieren nuevos sentidos en el presente; para ello, la seda, la fotografía y los elementos escultóricos se conjugan en una sola propuesta. En »Creciente«, la dupla Dávila-Portillo explora las posibilidades expresivas del textil mediante la combinación de fibras, materiales y tintes, en una investigación vinculada con el paisaje, la geografía y las formas de habitar un territorio. Alexandra Kuhn y Pamela Suasti, desde aproximaciones distintas, dirigen la atención hacia los procesos orgánicos y el trabajo manual. Kuhn establece relaciones entre naturaleza, fragilidad y transformación mediante la incorporación de elementos orgánicos y procedimientos de intervención sobre el papel. Suasti, por su parte, recurre a la repetición del gesto y al tejido para construir formas que materializan la relación entre cuerpo, tiempo y memoria. La materia registra el movimiento de la mano y convierte una acción reiterada en una estructura capaz de adquirir autonomía y presencia.
La exposición también se aproxima a las experiencias de aislamiento, encuentro y pertenencia. En »Liberalia«, Ani Villanueva introduce la dimensión corporal y performática como un espacio de descubrimiento y transformación. La obra transita entre la exploración del propio cuerpo y el reconocimiento de los límites que lo separan del mundo exterior, en un movimiento que oscila entre la soledad, la comunicación y la posibilidad de recomenzar. Dani Romano, a través de su proyecto »OTRO«, indaga en la intimidad y la vulnerabilidad de los encuentros humanos, en un contexto marcado por la hiperconectividad y el aislamiento. Desde la pintura, Luis Arroyo aborda las tensiones entre lenguaje, representación y realidad, así como las relaciones entre naturaleza, memoria política y territorio.
Más que proponer un tema cerrado, »lo que permanece« reúne diversas prácticas en un espacio de afinidades y contrastes. Cada obra ofrece una manera particular de abordar aquello que cambia, desaparece o persiste como huella. La permanencia, en este sentido, no supone conservar algo intacto, sino reconocer cómo una experiencia puede transformarse y seguir produciendo significado. Con esta exposición colectiva, Carmen Araujo Arte invita al espectador a detenerse ante las múltiples formas en que el arte registra y transforma nuestra relación con el mundo: una imagen que reactiva el pasado, un material que conserva la memoria de un gesto o una palabra que encuentra una nueva forma de existir.
»Lo que permanece«
Colectiva
Hacienda La Trinidad Parque Cultural. Secadero 2, Caracas.
25.10.2026-17.01.2027
Texto cortesía de Pamela Rodríguez.


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